De la resistencia la autonomía en Álvaro Obregón (Gui’xhi’ ro’), Oaxaca

La desconfianza y el hartazgo contra los políticos impulsaron a los zapotecos de la colonia Álvaro Obregón (Gui’xhi’ ro’), en Juchitán, Oaxaca, a tomar posesión de su gobierno. El punto de quiebre fue “que la gente se dio cuenta de que el gobierno hace más por las empresas eólicas y los ricos que por los pobres”, afirma a Ojarasca  Jesús Herrán Montero, miembro del cabildo comunitario.

El parque eólico de la empresa Mareña Renovables —el que desató la oposición, pues “nos dimos cuenta del maltrato que esos proyectos hacen a los pueblos, como en La Ventosa”, explica Herrán— se proyectó sobre tierras y aguas de la barra de Santa Teresa, en San Dionisio del Mar, pero a la resistencia se unieron otras comunidades ribereñas, como Álvaro Obregón, pues de los mismos lugares obtienen su sustento aunque estos “pertenezcan” a los ikjots de San Dionisio. “Somos campesinos y pescadores, pobres pero felices porque tenemos todo cerca. Si nos sacan de aquí, no nos queda nada”, declara el campesino.

La resistencia ha sido tensa, califican los habitantes. Uso de golpeadores e incursiones policiacas contra las barricadas han sido la constante, además de invasiones de terrenos por parte de la empresa. La resistencia física y política de los pueblos de San Dionisio, Juchitán, Álvaro Obregón y San Mateo del Mar–bloqueos, toma de presidencias oficiales y barricadas— resultó en la confirmación, en enero de 2014, de que el proyecto estaba “muerto” en Santa Teresa y se llevaría a otra zona del Istmo de Tehuantepec.

Sin embargo, el cambio de resistencia de los pueblos a autonomía ya estaba echado a andar. El 9 de febrero del 2013, en Álvaro Obregón decidieron constituir la policía comunitaria y elegir por usos y costumbres a sus  autoridades. El cabildo autónomo, que tomó posesión el 1 de enero de 2014, controla la agencia municipal y tiene a su servicio camiones de volteo, ambulancia y patrullas. “Los otros (los políticos oficiales) son los mismos de siempre, ladrones y corruptos. Por eso escogimos quién va a trabajar bien por el pueblo”, afirma el comunitario.

Los servicios públicos, ahora supervisados por la asamblea, están funcionando: escuelas, mercados, salud y transporte público. “El cabildo está haciendo bien las carreteras, los caminos, los zanjones y la limpieza de lo que está mal; todo lo que no hicieron en 30 años los políticos, se está haciendo. Y eso que no nos llegó recurso”, describe Herrán. Afirma que el cuerpo comunitario de justicia cumple “porque los nombró la asamblea: son escogidos para vigilar al pueblo”.

El presidente oficialista, Saúl Vicente Vázquez (del Partido de la Revolución Democrática), no se quedó con los brazos cruzados. “Está haciendo presión allá en Oaxaca, hasta con bloqueo de carreteras. Piensa que así va a lograr algo, pero ya en este tiempo no va a pasar. La comunidad es la que manda”, advierte el comunitario.

La respuesta oficial vino en forma de detenciones a la Policía Comunitaria “General Charis” y miembros del cabildo comunitario —que tuvieron que ser liberados sin cargos— en marzo, la suspensión de servicios de salud y agresiones a pedradas por parte de funcionarios y servidores públicos oficiales en abril.

“Los grupos políticos hacen muchas cosas, dicen falsedades y burlas, pero nosotros seguimos pacíficos”, aclara Herrán. Detalla que les pretenden atribuir la quema de casas y golpizas a personas, pero nadie cae en el engaño y “todos saben quiénes son los responsables”.

La mayoría de los habitantes, valora Jesús Herrán, están contentos con el trabajo autónomo del cabildo. “Como en todos lados, hay gente a la que compran con una despensa, pero acá la gente ya no las quiere recibir porque ya sabe que son engaños”, dice el integrante del cabildo. El dinero para los “engañadores” de los partidos, asegura Herrán, viene todavía de la empresa eólica “aunque ahora no se le vea. Dan hasta 10 mil pesos por persona”.

“Nosotros luchamos con la ley y la justicia, y estamos ganando. Parece que la empresa y los políticos están arriba de nosotros, pero no es así”, finaliza Herrán. “Aquí estaremos resistiendo hasta que quede libre el pueblo”.

Adazahira Chávez Pérez

http://www.jornada.unam.mx/2014/04/12/oja-oaxaca.html

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